¡No sea destructivo con los datos!

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Empecé a utilizar el correo electrónico en 1995, cuando cada persona podía tener su propia dirección IP dedicada y los clientes de correo eran dirigidos por líneas de comandos y alojaban sus datos localmente.

Pronto me di cuenta de que mi política de borrar mensajes, una vez leídos, no era demasiado prudente. ¿Qué pasaba si necesitaba consultar uno de ellos, veinte años después? ¿Demasiado obsesivo? Puede ser. Sobre todo, en aquel entonces. Pero,  a principios de este año, tuve que hacer un informe de toda mi carrera en las IT, con referencias de apoyo que, algunas, sólo podían encontrarse en antiguos archivos de correo.

Hoy en día, los principales proveedores de correo electrónico online ofrecen una opción de “archivo”, en lugar de la de “eliminar”. Está claro que el almacenamiento es mucho más barato ahora, y aparentemente ilimitado. Entonces, ¿por qué eliminar mensajes de correo electrónico que pueda necesitar en el futuro, si no cuesta nada  almacenarlos?

Por privacidad y por seguridad, serían las respuestas correctas, pero el almacenamiento local de datos encriptados es una alternativa no destructiva, igualmente viable.

¿Por qué cambiar mis hábitos de correo? La anécdota anterior es un grano en el desierto y la gran pregunta a hacer es:

 ¿Por qué una empresa debería conservar sus correos en nuestros días? [Requisitos legales aparte]

Otra historia: piense en una empresa de construcción que lance un servicio de cotizaciones online. Si un día deciden eliminar los registros que no sean consultados en 60 días (lo que podría parecer perfectamente válido, por razones de capacidad operativa) y los datos de registro de varias aplicaciones, en 30 días. Poco después, un especialista en el análisis de datos, de esa misma compañía, se inventa un algoritmo que correlaciona las cotizaciones descubiertas y los datos de registro del servidor web, que podrían explicar por qué los jóvenes de 25 a 30 años de edad de un suburbio de Pasadena nunca contratan a esta empresa. Con esta información, la empresa podría corregir algunas peculiaridades del servicio, objetables para este grupo demográfico, o incluso redefinir su oferta para este segmento del mercado.

Sin embargo, los datos ya no están. ¡Hemos perdido la oportunidad!

La idea clave de ambas anécdotas es la siguiente:

Cuando obtuvimos los datos por primera vez, no resultaba obvio para qué servirían después. Su utilidad inmediata, al parecer, había expirado.

En el primer caso (mis mensajes de correo electrónico) el enfoque conservador dio sus frutos, ¡20 años después! En el segundo, el enfoque “destructivo” privó a la compañía de una oportunidad de negocio potencial.

Diez años después, pero antes de la llegada de servicios de archivo cuasi-inagotables de bajo coste (tipo Amazon Glacier), y con la consolidación de la ciencia de los datos como herramienta crítica para la estrategia de cualquier empresa, uno podría perdonar la decisión pragmática de hacer una purga periódica de los datos de  sistemas de producción, digamos, los comandos  a / dev / null.

Sin embargo, la rápida maduración de las ciencias de los datos ahora ofrece un potencial casi ilimitado para obtener ideas de negocios valiosas, a partir de tales datos.

Hay tres elementos importantes que caracterizan a la ciencia de los datos (al menos, en  lo que se refiere a este argumento), y que ha  enumerado mi compañero de CSC, Jedi Oveje Doblu*:

  1. La naturaleza misma de la ciencia de los datos es experimental.
  2. Las preguntas que nos respondemos con la ciencia de los datos son las mismas por las que obtenemos esos datos.
  3. No sabemos de antemano qué pregunta podrá responder cada conjunto concreto de datos.

La mejor práctica posible, entonces, es mantener tantos datos como sea posible, en tantos temas diferentes como se pueda y durante el máximo tiempo posible.

Los datos digitales ya no son simplemente un medio para lograr un fin, sino que se trata de un activo muy valioso, en sí mismos, que tiene un gran valor potencial real para el negocio, tanto ahora como en el futuro.

Estos cambios radicales en el papel e importancia de los datos se destacan claramente en todos los documentos de CSC, sobre el “Viaje a la Empresa Digital”, pero especialmente en aquéllos que se centran en los sectores de Banca, Seguros y Salud.

Así que, por favor,  no se convierta en un destructor de datos. Si es usted un CIO, no destruya la valiosa propiedad de su organización. Si es un proveedor de servicios IT, no dinamite esa rica posesión para sus clientes.

Esos habitantes de Pasadena pueden andar por ahí, ¡esperando a que alguien se los gane!

* Cortesía de http://jediname.com/

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Autor: Martin Bartlett es un miembro fundamental de la práctica CSC en el mercado de los seguros, en la región de Europa Occidental y del Sur. Desde su incorporación a CSC, en 1988, Martin ha jugado un papel central en la arquitectura, diseño, desarrollo, implementación, y apoyo a algunos de los proyectos más estratégicos de CSC, en el área de seguros. Se le considera el principal arquitecto técnico de la arquitectura de inteligencia artificial, GraphTalk, y es un firme defensor de las soluciones SaaS desplegadas en la nube y de la economía API. Consulte la biografía de Martin aquí.

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