Cómo transforma la tecnología IoT la salud pública

Pocos esperaban que los dispositivos de fitness se convirtieran en una moda y ahora controlar los 10.000 pasos diarios que debemos realizar las personas es un tema de conversación en cualquier cena o cóctel. Incluso, andar por la oficina se está convirtiendo en una extensión del gimnasio y si hace diez años nadie consideraría estos “paseos profesionales” como un beneficio, hoy muchos descuentan los 3.000 pasos que vienen a realizar internamente de su media diaria.

Cuando Fitbits, Jawbones y otros equipos de pulsera llegaron al mercado, la mayoría de nosotros no tenía ni idea de que se convertirían en uno de los transmisores  básicos del llamado Internet de las Cosas.

Y ahora estamos avanzando rápidamente hacia una ciudad que sea un gran gimnasio en el que el ejercicio físico de los ciudadanos (o la falta del mismo) puede quedar registrado en repositorios de datos donde comprender mejor aspectos clave de la salud de la población.

Esto ya no es el futuro. Muchos gestores de centros urbanos y otros profesionales de la salud observan  las ciudades como el entorno natural para entender los datos de la población, a partir de la información que ofrecen los sensores de IoT. Creen que aportan las famosas 5 V del Big Data (volumen, velocidad, variedad, valor y veracidad).

A medida que esta tendencia cobra cuerpo evoluciona la salud electrónica y ya vemos cómo hay gente que vive dentro de un dispositivo de forma física, en lugar de ser un mero complemento de pulsera. Incluso, firmas, como Delos ya han situado la salud y el bienestar personal en el gran motor de sus diseños y productos.

Este ejemplo está provocando que se instaure un estándar de fabricación llamado “Well”, para medir, certificar y monitorizar las funciones que se incluyan en estos productos y que persigan mejorar  la salud y bienestar del usuario. Muchos de estos dispositivos Well incorporan elementos propios de los productos Fitness ya integrados, para rastrear estos movimientos en un monitor.

En otros casos, las ventajas de IoT proceden del control lumínico. De hecho, muchas nuevas tecnologías ajustan el nivel de luz de una oficina o residencia, al ritmo cardiaco adecuado en cada momento del día. La investigación resultante muestra que los trabajadores y residentes mejoran claramente su salud, productividad personal, felicidad y ánimo de colaboración.

A esta carrera se están sumando muchas compañías que ya han empezado a obtener datos anónimos de estos dispositivos para entender mejor la salud y bienestar de sus plantillas. En muchos casos, el uso de estos dispositivos de mejora de la forma física ha permitido reducir los gastos por seguros médicos y reducir problemas de salud relacionados con el peso y el sedentarismo.

Pero esta nueva tecnología “saludable” también cuenta con detractores. Está claro que la privacidad es un elemento sensible, cuando hablamos de temas de salud. Pero, resulta más preocupante la gran cantidad de datos que se están obteniendo, con el simple propósito de reunir todas las fuentes potenciales.

Y es que, a pesar del caudal de datos que atesoran las instituciones públicas, muchas carecen de los recursos de ciencia de datos necesarios para extraer modelos analíticos predictivos, o cualquier modelo en general. Así que los datos se mantienen hasta que puedan tener algún sentido. Mientras tanto, se va haciendo sonar una música que agrade al gran público, con una letra que asegura mejorar la salud de la población.

El impulso también procede de las instituciones sanitarias que ya han superado el doloroso proceso de integrar como registros de salud electrónicos los datos de sus actuales pacientes. La idea de agregar información procedente de los equipos  IoT, de forma fiable y válida, algo que aún resulta cuestionable, lo que supone mandar a los especialistas en IT al final de la cola.

Para superar algunas de estas dudas, muchas instituciones públicas y privadas están valorando una estrategia IoT, de bajo coste, que pase por realizar escuchas sofisticadas de las redes sociales. Aunque esto no encaja mucho con la verdadera vocación de la tecnología IoT, los datos no estructurados obtenidos de las conversaciones pueden ofrecer tendencias que proporcionen una visión cualitativa que sólo podría lograrse con petabytes de datos binarios.

¿Cómo utiliza la tecnología su organización para lograr una visión completa de la salud y bienestar de su plantilla o de los ciudadanos?


cutitta3Autor: Frank Cutitta escribe e investiga para CSC a través del Leading Edge Forum, centrándose en aspectos transculturales del desarrollo social de las empresas. A su vez estudia cómo las organizaciones de IT harían mejor en aplicarse técnicas de Branding a sí mismas. Forma parte del Global Board of Directors del HIMSS (Healthcare Information and Management Systems Society) la asociación más grande que mezcla temas sanitarios y tecnológicos a nivel mundial. Actualmente está involucrado en el análisis del crecimiento rápido que están teniendo las ciudades inteligentes y resilientes

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